miércoles, 28 de octubre de 2009

Nuestra historia

Todo empezó por primavera, que como decimos aquí la sangre altera, en un lugar de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme. Como desde hace cuatro años, nuestras mañanas se pasaban entre clase y clase, recreo y recreo, exámenes y salidas. Todo era más o menos normal, hasta que un día, nuestro profesor de filosofía, nos comentó algo sobre un viaje a Rumanía. La idea de salir fuera de nuestra tierra estaba de moda aquel curso con los viajes académicos, pero aquello no entraba dentro de nuestros planes. ¿Rumanía? ¿Qué sabíamos nosotros de Rumanía, aparte del frío, la nieve y el conde Drácula? No mucho la verdad, pero bueno, dentro de los pocos conocimientos éramos felices, guardando las esperanzas de poder vivir en un futuro tal experiencia. Asistíamos a reuniones donde nos informaban del tema, comentábamos las posibilidades y bueno, todo lo que se puede esperar de un grupo de adolescentes que sueñan con partir en avión juntos hacia otro país. Sí, todos soñábamos, con que el plan fuese aprobado y pasar del papel a la acción. Hay una frase muy bonita que dice, cree en los sueños y ellos se crearán, y así fue, a mediados de junio nos dieron la explosiva noticia, 20 de nosotros haríamos la maleta y partiríamos hacia la Europa oriental.

A partir de ese momento, tras un verano que pasaría para muchos de nosotros muy rápido, empezada de nuevo la rutina escolar, empezamos el trabajo en serio, dentro de lo que cabe. Nos organizamos, nos distribuimos, nos informamos y quedamos cada viernes para teatrar y contrastar, y el resto de tareas que, felizmente, hemos apuntado en nuestras agendas.

El próximo 13 de diciembre, este grupo formado por una pandilla de 20 estudiantes orientados por nuestro profesor de filosofía, tomaremos el avión que nos llevará hasta la fría, invernal y para nosotros lejana Rumanía. Una vez allí, equipados con gorros, bufandas, guantes, algo de locura y mucha ilusión, el plan es ir a dos colegios para conocer lo que es realmente partir fronteras, y enseñar algo de español. ¿Cómo? Como se dice en España, con mucho cuidado. Cuidando detalles para que nuestra obra resulte divertida, para conseguir llamar la atención sobre este trocito verde de España, llamado Cantabria en el que vivimos, para hacerlo todo más fácil, más bonito, más amistoso, porque, Las Sendas de la Barraca, aparte de basarse en el cooperativismo y en la interculturalidad, se fundamenta en la amistad, en la nuestra, a la que hemos llegado tras un largo camino, y a la que esperamos forjar allí, para añadirles a nuestras filas, a nuestra historia.

Público, con ustedes, la plantilla de actores.



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