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viernes, 18 de marzo de 2011

Y el secreto está...en las tortugas!



Nuestra canción en el festival...
He perdido sin quererlo los papeles que me diste antesdeayer
Donde estaban los consejos que apuntamos pa´que todo fuera bien
Y ahora estamos camino de la frontera disfrutando a poquitos la vida entera
Así que tengo que encontrarte para verte y que me digas otra vez

Y necesito una ayudita una palabra que me pueda convencer
Y cuando me hablas la montaña es más pequeña y no se mueve cada vez
Que dice que cruzamos camino de la frontera disfrutando a sorbitos la luna llena
Como no voy a mojarme si aquí dentro nunca deja de llover...Aquí no para de llover

Y si seguimos con el plan establecido
Nos cansaremos al ratito de empezar
Probablemente no encontremos el camino
Pero nos sobrarán las ganas de volar...Nuestras ganas de volar

Y que fácil es perderse de la mano madre mía agárrate
Que el vacío de ese vaso no se llena si no vuelves tú a querer (Jerez)
Y pasa cuando estamos camino de la frontera pobrecita cansada la vida queda...
Como no voy a cansarla si no paro y nunca dejo de correr
Y si no paro de correr

Improvisemos un guión definitivo
Que no tengamos más remedio que olvidar
Que acerque todas las estrellas al camino
Para que nunca falten ganas de soñar
Y suena bien, parece que nos hemos convencido
Solo tenemos que perder velocidad
Hace ya tiempo que no estamos divididos
Algo sobraba cuando echamos a volar...cuando echamos a volar
Y sé que sé, que suena diferente
En tu futuro en su pasado en mi presente

Y hemos sobrevivido aunque no sé bien a que
Y es que andábamos tan perdidos que no podíamos ver
La alegría que se lleva el miedo
Los buenos ratos el sol de enero
Ver contigo cada amanecer
Pensando dan bi dan bi dan
Dan bi dan bi dan
Cuenta hasta tres, empiezo yo primero 
y así el efecto del disparo es más certero
ya no sigas tú quitándole la prisa, 
 mirando como la tortuga te hipnotiza y nadie se hará el camino sin suerte,
que aquí lo malo en bueno se convierte 
existe un sendero y te has convencido,  
así que empiézalo conmigo y echaremos a volar 
Y echaremos a volar 
Nadie se haré el camino sin suerte 
Que aquí la pena en pedacitos se convierte 
Te aguarda un mundo entero, TITIRITERO no le hagas esperar

miércoles, 23 de febrero de 2011

Puesta de largo



Hoy miércoles 23 a las 5 de la tarde en el Palacio de Exposiciones de Santander estrenamos en Cantabria nuestra obra: ¡DÉJAME EN PAZ!

domingo, 24 de octubre de 2010

“La mitad de los emigrantes españoles se fueron sin contrato de trabajo”




Las luces se encienden y los aplaudos van surgiendo poco a poco, con pausas entre una y otra palmada, hasta que el estruendo se hace con la sala. Muchas de las asistentes superan los cincuenta y los sesenta años de edad y la mayoría tienen los ojos demasiado brillantes para poder conversar entre ellas. Acaban de viajar a su pasado, a sus paisajes y a sus preocupaciones, pero también han reconocido en la vivencias de ellas y sus padres, la vida de miles de inmigrantes que hoy viven en España. Acaban de asistir a la proyección del documental“El tren de la memoria” de Marta Arribas y Ana Pérez en un acto organizado por la asociaciónTertulia Feminista Les Comadres.

Este documental de hora y media, obra de dos periodistas forjadas en el programa de reportajes en profundidad Treinta Minutos de Telemadrid, hasta que la cadena cayó en la propaganda partidista, ha conseguido reconstruir un pasaje olvidado y desconocido hasta ahora, el de los emigrantes españoles que se fueron a Europa a principios de los años sesenta. Las tasas de paro crecían por día por lo que Franco prohibió el pluriempleo y muchas personas que trabajaban en varios sitios para subsistir pasaron a ser pobres. Pero Europa necesitaba mano de obra para sus factorías y el franquismo eliminar potenciales focos de conflictividad social, es decir, mucha gente que pasaba hambre en este país.

Dos millones de personas partieron, según los registros del Régimen, la mitad de ellos sin contrato de trabajo, y el 80 % analfabetos. Muchos no sabían dónde estaba en el mapa ese lugar llamado Alemania o Suecia; se desnudaron en público por primera vez en Hendaya para un examen médico en el que se sintieron “ganado, nos miraban incluso los dientes”; los que tenían menos miedo incluso llegaron a protestar, aunque nadie les entendiese, cuando llegaron a su destino y les pusieron un cartón con un número para repartirlos por las factorías. Y los que lograron formarse y entrar en contacto con los sindicatos, aprovechar la libertad para organizarse y mejorar sus condiciones a principios de los setenta. “El tren de la memoria” recupera a través de imágenes de archivos, muchas no habían sido vistas desde aquellos años o nunca, y del testimonio de aquellos inmigrantes las condiciones, los sentimientos y la vida de una generación que lo dejó todo para que los suyos estuvieran mejor, que en muchos casos nunca contaron a su entorno la soledad, los sacrificios, las humillaciones, el frío y el tremendo esfuerzo físico que conllevaba aquellas condiciones de trabajo marcadas por la monotonía del trabajo en cadena y las horas extras acumuladas. Dos millones de personas que con sus divisas contribuyeron decisivamente a la recuperación económica de España.

Tras la proyección, se inicia un coloquio con una de sus directoras, Marta Arribas. Los asistentes, la mayoría mujeres, están aún demasido emocionadas y les cuesta hablar, pero poco a poco van alzando los brazos. No preguntan, conversan. Comparten imágenes, sentimientos, contradicciones. Mencionan a los vecinos que volvieron tras décadas como emigrantes y se compraron un piso y cómo nunca se habían planteado los sacrificios que les había costado, pero rápidamente vuelven al presente y hablan de nuestros nuevos vecinos. Porque “El tren de la memoria” trata sobre la vida de los emigrantes que se fueron a Europa, en los trenes que salían dos veces por semana hacia Francia, Suiza, los Países Bajos y, en el caso de este documental Alemania, en concreto Nuremberg. E incluso, para estas personas de edad avanzada les resulta incomprensible cómo la historia se repite de una manera tan fiel e injusta.

A la mañana siguiente conversamos con la codirectora Marta Arribas en la cafetería de su hotel. Pronto olvida la tostada que deja a medias y se adentra en el pasado y en el presente “de lo que llevamos haciendo desde que salimos de África” sin sentimentalismos, cargada de datos fruto de una minuciosa documentación.

¿Por qué decidís hacer este documental?

La idea surge de los debates sobre la inmigración, con los que nos levantábamos cada mañana, de esa contraposición entre los inmigrantes españoles buenos que se fueron con contrato y los malos que vienen ahora a quitarnos nuestros puestos de trabajo. Decidimos investigar si era así, si había tantas diferencias entre ambos.

Empezamos a investigar y encontramos a Josefina Cembrero, la protagonista e hilo conductor. Josefina se había ido en 1961, con 18 años, a Nuremberg en uno de los trenes, y había retornado a finales de los 70. Era presidenta de una asociación de emigrantes retornados y queríamos acompañarla en tren a Nuremberg a ver a sus antiguos compañeros y amigos que se habían quedado, aunque la mayoría iba para un año o dos. Encontrar a Josefina fue fundamental para saber que había un tema potente porque ella desnudó su verdad, sin enmascarar o suavizar nada. Después de contarnos su vida nos dijo “Yo os he contado lo que viví porque soy muy honesta conmigo misma y no quiero mentir. Ahora bien, casi todos los emigrantes con los que habléis os van a decir que les fue muy bien. Vosotras seguid hablando con ellos y veréis como al final os cuentan lo duro que fue”. Sin este consejo no habría salido este documental (Josefina falleció el año pasado).

¿Y qué os encontrasteis?

Pues efectivamente empezamos a escuchar cosas que no sabíamos nosotras, pero que creo que tampoco la mayoría de la gente. Y sobretodo, los paralelismos con lo que está pasando con la llegada de inmigrantes a España. Con salvedades, porque obviamente no es lo mismo coger un tren por hacinado que vayas, que salvar el estrecho en una barcaza con riesgo para tu vida. Pero sí lo fundamental: cómo llegas, cómo te integras, la dificultad con el lenguaje, el deseo de conseguir dinero a costa de pasarlo fatal, no decir a tu familia lo que estás pasando porque ellos han puesto todos sus anehlos en ti, sus ilusiones de progreso.

Algunos de los protagonistas no habían contado todo esto hasta el documental, ¿por qué?

Yo creo que una vez que dices una mentira después es muy difícil decir la verdad. Supongo que ellos lo habían reprimido, lo habían dejado en un lugar remoto de la memoria y al empezar a contarlo pues vimos cómo les llegaban a decir a sus parejas “Te mentí, yo no vine a Alemania a aprender alemán o de aventurero, sino en esos trenes, con una mano delante y otra detrás”. Para muchos de ellos ha sido una catarsis, una descarga total. Nos llegaron a contar cómo los propios emigrantes se habían convertido en discriminadores de los nuevos inmigrantes. En cuanto habían subido un escaloncito, veían como peores a los que llegaban nuevos. Siempre hay uno peor, una amenaza para tu trabajo. Todo eso hay que racionalizarlo y lo peor es que utilicen políticamente todos esos sentimientos con fines electorales.

La situación y la relación con los hijos es otro de los temas que tratáis, pero que merecería un documental entero. ¿Qué ocurrió con estos niños?

En el tema de los hijos hubo varias situaciones de partida. Muchos los dejaron aquí al cuidado de los abuelos o familiares y se perdieron una parte fundamental de la infancia de sus hijos, y éstos se quedaron sin padres. Con lo cual, cuando volvían o venían de vacaciones a España, ya no eran sus padres y madres. Los lazos se rompieron y todos salieron perdiendo, especialmente las madres porque los niños habían tejido esos vínculos con otros familiares. Más tarde, algunos de esos niños les echaron en cara a sus padres haberles dejado. Una señora nos contó cómo cuando pudo reunirse con sus niños, estos no se querían ir con ella, la arañaban y la mordían para que los dejase. Desde el punto de vista de madre, después de echarles tanto de menos, de haberlo pasado tan mal, eso es demoledor.

Otros los dejaron en internados y hubo otros que se los llevaron con ellos. Y también lo pasaron muy mal, porque de repente los sacaban de su entorno, no sabían el idioma. De hecho, hubomuchos niños fueron catalogados como deficientes en Alemania, pero era por el rechazo que mostraron. Uno de los hijos nos contaba cómo se negó a hablar, iba al colegio y no decía nada. Era su forma de demostrar que no quería estar allí. Pero bueno, la familia española es de estar muy volcada y se fueron reuniendo e integrando. De hecho, en Alemania la segunda y tercera generación están bien, triunfaron en el sentido de la integración.

Hay muchas imágenes desconocidas. Una de las más impactantes es la de los análisis médicos en Hendaya y una fila de gente medio desnuda esperando. Los testimonios inciden en la sensación de ser tratados como seres inferiores, un sentimiento que arrastraron durante muchos años.

Es que España ha cambiado tanto que es muy difícil ponernos en su lugar. Incluso nosotras, cuando veíamos las imágenes de los años 60 no nos lo creíamos y comprobábamos una y otra vez que no eran de los años 30 o 40. El aspecto físico lamentable que tenía la mayoría de esta gente, las maletas atadas con cuerdas… Se te encoge el corazón. Personas que nunca había salido de su pueblo, ¿quién no ha salido de su pueblo hoy? Todo ese choque de “no sé dónde voy, ni a qué fabrica, soy el emigrante 507 de Mercedes…” Ese aspecto de inmigración masiva de dos trenes por semana llenos de emigrantes debe ser una sensación aterradora.

El regreso es otro de los temas fundamentales de este documental, la falta de comprensión y reconocimiento del esfuerzo con el que se encontraron.

Muchos habían contado las dificultades como chascarrillos, suavizando mucho la realidad. Pero también había familias conscientes del esfuerzo. El problema es que estas personas se convierten en la vaca lechera que sirve a todos y con el paso del tiempo el vínculo afectivo se va diluyendo, con lo cual interesa que sigan allí y traigan bienes económicos y materiales. Ves que en verano vuelven con una tele grande, un buen coche… Pero ellos lo que más echan de menos es un reconocimiento de la sociedad. La percepción es ‘nuestro dinero ayudó a que las familias salieran adelante, España crece mucho más aprisa gracias a las divisas y luego si te he visto no me acuerdo’. Casi se sintieron un problema porque cuando volvieron España empezaba a sufrir las consecuencias de la crisis del petróleo que Franco había retrasado vaciando las arcas.

El desexilio de Benedetti, el no sentirse de ninguno de los dos sitios, es otro de los temas que tratáis.

Tienen sentimientos contrapuestos con respecto a los países de recepción y a España. Es muy normal que los que volvieron te digan que echan de menos Alemania ¡es que han pasado allí 30 años! Muchos siguen utilizando expresiones de los años 50, incluso siguen pensando que España es la de entonces. Y los que se quedaron, cuando vienen ven qué cosas funcionan mejor en España, pero tienen esa sensación de “en mi pueblo me moría de hambre y aquí conseguí trabajo”.También hay que tener en cuenta que aunque un millón se fuera sin contrato, el otro millón sí lo llevaba. Es decir, había un intento por racionalizar, por organizar esa emigración masiva.

Y por otro lado, cuando llegaron a Alemania tenían veinte años y a esa edad te quieres divertir y ellos también se divirtieron mucho, en los barracones, pasando mucho frío, pero se lo pasaron bien y lo cuentan riéndose.

Uno de los pilares fundamentales de “El tren” son las imágenes de archivo que reflejan la crudeza del entorno laboral y social de la experiencia de estos emigrantes, pero también la paradisiaca imagen que el Régimen mostraba. Pero también se convirtió en uno de los obstáculos más importantes para la realización de este documental, ¿por qué?

Era fundamental tener las imágenes, que son nuestra memoria. No valía sólo el testimonio de los emigrantes, había que verlo. Hay 40 minutos de imágenes de archivo, y eso lo encareció muchísimo. Hay de archivos privados y públicos, pero claro llama más la atención que hayaimágenes de los públicos que cuesten 6000 euros el minuto. Nos sorprendió que nuestra memoria en imágenes esté en manos de instituciones públicas que hacen casi imposible su uso. De hecho, si no llega a apoyarnos primero la productora La Iguana, y después el Ministerio de Cultura esté documental no habría existido.

En el coloquio comentaste que una de las mayores satisfacciones de este documental son las proyecciones que hacéis en institutos. ¿Cuál es la reacción de los adolescentes?

Muchos no se lo creen. Y los que menos se lo creen son los que han tenido un abuelo emigrante. “Pero si mi abuelo me cuenta cosas muy buenas”, nos dicen. Y yo no lo dudo, sobre todo los que fueron 3 o 4 años, hicieron unos ahorrillos, volvieron y abrieron un bar. A esos fue a los que mejor les fue. Si a nosotras nos costaba creerlo, y tuvimos que hacer un esfuerzo tan grande en documentación, pues a los chavales de hoy mucho más. Pero encuentran inmediatamente las similitudes con la situación de los inmigrantes de hoy. Para eso es para lo que sirve este documental. A los alemanes les molestaba tener a españoles de vecinos porque el edificio olía a aceite de oliva y a ajo. Es lo mismo.

Si consiguieras el presupuesto para hacer el documental que quisieras, ¿cuál harías?

Ya estábamos preparando uno, pero no hemos conseguido financiación. Se trataba de un retrato intimista de una inmigrante boliviana en España y la difícil relación con su hija. Queríamos ahondar en este tema que en “El tren” no pudimos desarrollar más.

La continuación de este documental ocurre en España en el año 2010, cincuenta años después, porque “es normal que las personas tengan recelos, la pena es que no se aprenda de lo que llevamos haciendo toda la vida”.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

martes, 7 de septiembre de 2010

Volvemos a Rumanía

Este curso también regresamos a Rumanía, cambiamos de ciudades pero volvemos encantados...
Os iremos informando.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

sábado, 28 de noviembre de 2009

Birlando estereotipos

Aquí en Cantabria, aparte de la fiebre nacional que se experimenta por el fútbol y otros deportes más internacionales, contamos con juegos que tradicionalmente se practicaban por esta región y que con el paso de los años se han ido extendiendo, incluso evolucionando hasta la categoría de deportes propiamente dichos. Uno de ellos y el creo que más famoso, son los bolos.
A los de los Picapiedra se parecen básicamente en la presencia de un número de bolos que hay que derribar con una bola, pero no más.
A grandes rasgos, los cántabros, hechos de madera se disponen en tres filas de tres bolos cada una, a una distancia de un bolo entre fila, y además, hay un décimo bolo, un poco más pequeño que se llama emboque, que se coloca en la periferia del cuadrado formado por los nueve principales.
El objetivo es, bien individualmente o por equipos, intentar derribar el mayor número de bolos. Para ello, cada jugador tiene dos tiros. El primero de ellos, el tiro ( a la mano o al pulgar) se realiza desde una distancia mayor a 6m de la caja formada por los bolos, y la cuestión es que la bola vaya alta para que se quede cerca de dicha caja. ¿Por qué? Por que en el segundo, que se llama birle, se realiza desde donde la bola cayó.
Es un deporte que ahora mismo estamos practicando en educación física, que gusta a quien más a quien menos,al que tenemos un especial cariño, y que sirve de perfecto ejemplo para explicar una situación que estamos viviendo todos durante estos días.


Hace más de medio año que tenemos en mente el viaje a Rumanía, y aproximadamente dos meses que lo estamos saboreando, día tras día entre reuniones, almuerzos, salidas y demás excusas para estar un poco juntos. Decir que tenemos ganas es poco para lo que se vive y experimenta con la idea, por tanto no debe sonar raro que media Cantabria conozca ya que dentro de un par de semanas, traspasaremos unas cuantas fronteras.
Contando nuestro plan, nos hemos encontrado con todo tipo de reacciones. Desde personas que se alegraban por el hecho de que nuestro futuro o una parte de él, tendría escenario en su tierra natal, gente que simplemente nos preguntaba lo típico de si estábamos ilusionados si teníamos ganas, si no pasaríamos frío, hasta ese número de personas cuyas reacciones eran del tipo de ' ¿Rumanía, con los rumanos?, ¿pero no había otro lugar más seguro?.
Nosotros que durante estos días estamos conociendo a ese grupo de personas que nos están brindando la oportunidad de conocer Rumanía con ellos, y abriendo las puertas de sus casas, nos estamos dando cuenta de cuan inútiles y absurdos son los prejuicios, que solo sirven para aislarse en uno mismo y en el grupo de gente que le rodea.
Así que así estamos, jugando una partida de bolos. Intentando volar alto y acercarnos e introducirnos, para conocer el terreno y para derribar de una vez por todas esos estereotipos que, no hacen más que separarnos.


Dicen que derribar los nueve bolos de un solo tiro es algo imposible. Suerte que somos una piña ya casi indisoluble que juega en equipo (o eso intentamos) y que siempre nos quedará... nos quedará el birle ;)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Seguimos...











A pesar de los exámenes (cabreos por ellos, etc) seguimos en la brecha........

jueves, 12 de noviembre de 2009

Nuestro lado menos serio

Fuera del aula, sacamos esas pequeñas dosis de locura que todos llevamos dentro

Y de vez en cuando, también nos las llevemos con nosotros a clase.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

Nuestra historia

Todo empezó por primavera, que como decimos aquí la sangre altera, en un lugar de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme. Como desde hace cuatro años, nuestras mañanas se pasaban entre clase y clase, recreo y recreo, exámenes y salidas. Todo era más o menos normal, hasta que un día, nuestro profesor de filosofía, nos comentó algo sobre un viaje a Rumanía. La idea de salir fuera de nuestra tierra estaba de moda aquel curso con los viajes académicos, pero aquello no entraba dentro de nuestros planes. ¿Rumanía? ¿Qué sabíamos nosotros de Rumanía, aparte del frío, la nieve y el conde Drácula? No mucho la verdad, pero bueno, dentro de los pocos conocimientos éramos felices, guardando las esperanzas de poder vivir en un futuro tal experiencia. Asistíamos a reuniones donde nos informaban del tema, comentábamos las posibilidades y bueno, todo lo que se puede esperar de un grupo de adolescentes que sueñan con partir en avión juntos hacia otro país. Sí, todos soñábamos, con que el plan fuese aprobado y pasar del papel a la acción. Hay una frase muy bonita que dice, cree en los sueños y ellos se crearán, y así fue, a mediados de junio nos dieron la explosiva noticia, 20 de nosotros haríamos la maleta y partiríamos hacia la Europa oriental.

A partir de ese momento, tras un verano que pasaría para muchos de nosotros muy rápido, empezada de nuevo la rutina escolar, empezamos el trabajo en serio, dentro de lo que cabe. Nos organizamos, nos distribuimos, nos informamos y quedamos cada viernes para teatrar y contrastar, y el resto de tareas que, felizmente, hemos apuntado en nuestras agendas.

El próximo 13 de diciembre, este grupo formado por una pandilla de 20 estudiantes orientados por nuestro profesor de filosofía, tomaremos el avión que nos llevará hasta la fría, invernal y para nosotros lejana Rumanía. Una vez allí, equipados con gorros, bufandas, guantes, algo de locura y mucha ilusión, el plan es ir a dos colegios para conocer lo que es realmente partir fronteras, y enseñar algo de español. ¿Cómo? Como se dice en España, con mucho cuidado. Cuidando detalles para que nuestra obra resulte divertida, para conseguir llamar la atención sobre este trocito verde de España, llamado Cantabria en el que vivimos, para hacerlo todo más fácil, más bonito, más amistoso, porque, Las Sendas de la Barraca, aparte de basarse en el cooperativismo y en la interculturalidad, se fundamenta en la amistad, en la nuestra, a la que hemos llegado tras un largo camino, y a la que esperamos forjar allí, para añadirles a nuestras filas, a nuestra historia.

Público, con ustedes, la plantilla de actores.



Más sobre nosotros

Éstos somos algunos de los integrantes de las Sendas de la Barraca.



Tenemos todos 16 años, y somos unos chicos bastante normalitos. Lo que más nos gusta a todos es, por supuesto, pasar mucho rato juntos. Todos somos amigos y aprovechamos los ratos libres para juntarnos y charlar. Cuando nos juntamos, vamos a la playa, al cine o de compras. A veces quedamos simplemente para charlar o para merendar. Los sábados nos gusta salir y pasarlo bien, y los domingos, es día de estudio. Hacemos los deberes y estudiamos para los exámenes. Entre semana, todos tenemos distintas actividades. Unos hacen deporte, otros estudian idiomas, unos tocan instrumentos musicales, otros no hacen nada y otros, un poco de todo.
Bueno, seguiremos actualizando el blog.